En oposición al proyecto extractivo de Cadiz

Fernando Márquez Duarte

02 de septiembre de 2026

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He vivido cerca del Río Colorado y he dependido de sus aguas durante toda mi vida. Sin embargo, no fue hasta hace poco que comprendí su importancia. Como estudiante de doctorado, tuve la oportunidad de trabajar con el pueblo indígena Cucapáh durante más de cuatro años y aprendí sobre su relación con el Río Colorado y con su tierra. Una de las experiencias más impactantes que viví con los Cucapáh fue navegar por el Río Colorado en una «panga» (una lancha).

Para entonces, ya había estudiado el río y los procesos extractivos que han padecido los Cucapáh. Sin embargo, no fue hasta que estuve pescando con ellos cuando entendí una lección importante: todos debemos alzar la voz contra los proyectos extractivos que amenazan las aguas y los territorios de los pueblos indígenas, así como los de nuestras propias comunidades.

He llevado esa lección conmigo, y por eso escribo para oponerme firmemente a un proyecto de extracción de agua en el desierto del sur de California, impulsado por una empresa llamada Cadiz Inc. A Cadiz solo le importan las ganancias; no les importan nuestras comunidades ni el desierto de Mojave.

Durante décadas, Cadiz, Inc. ha intentado extraer y vender agua del desierto de California con fines de lucro. Pretenden extraer 16.000 millones de galones de agua cada año, durante 50 años, del desierto de Mojave; una región donde varias especies dependen del agua subterránea para sobrevivir y que alberga tierras sagradas para diversos pueblos indígenas. Es por ello que los pueblos indígenas Chemehuevi Indian Tribe y Fort Mojave Indian Tribe, así como el Congreso Nacional de Indígenas Americanos se oponen a Cadiz.

Y la situación empeora aún más. Cadiz Inc. ha propuesto desarrollar una planta de hidrógeno y un centro de datos en esta región desértica, utilizando el escaso y sagrado suministro de agua. Las plantas de hidrógeno y los centros de datos contaminan el aire y consumen grandes cantidades de agua. Además, los centros de datos no generan empleos permanentes.

Por si esto fuera poco, en los últimos dos años han intentado renovar la imagen de su empresa fingiendo que hacen justicia ambiental. En 2024, la nueva directora ejecutiva de la compañía declaró que «el nombre Cadiz es una píldora venenosa». Necesitaban cambiar su imágen para seguir lucrando con la extracción de agua, al mismo tiempo que engañan a nuestras comunidades. La empresa ha dicho que beneficiaría a las comunidades vulnerables y ha financiado a una organización llamada Groundswell para difundir propaganda con el fin de limpiar su nombre.

Han llegado incluso al extremo de intentar engañar a la gran defensora de los derechos civiles Dolores Huerta, haciendo un uso indebido de su imagen. Se metieron con la persona equivocada. Dolores Huerta le escribió a todos los legisladores de California y publicó un artículo en el que afirmaba que la empresa está utilizando a las «comunidades de color como peones en su plan para obtener los permisos necesarios para extraer agua de un acuífero en el desierto de Mojave». Concluyó su escrito con las siguientes palabras: «Hay que detener a Cadiz, ahora y de una vez por todas, desenmascarando su explotación para que todos la vean». Utilizaron a Dolores Huerta, y quieren utilizarlos a ustedes, a mí y a nuestras comunidades.

El proyecto de Cadiz Inc. extraería más agua subterránea de la que puede reponerse; de hecho, 25 veces más. Nosotros, los contribuyentes, pagaremos las consecuencias del desastre medioambiental que este proyecto provocará en el desierto de Mojave. Los Angeleños conocen bien este problema, ya que están gastando miles de millones por los daños ocasionados por la sobre extracción de agua en la Sierra Oriental. En vez de aprender de nuestros errores y proteger a los contribuyentes, Cadiz Inc. pretende agravar la crisis de costos elevados.

Tenemos que detener a Cadiz. Esta empresa está haciendo ofertas falsas de una fuente de agua insostenible y poco confiable a nuestras comunidades, mientras colabora con el gobierno de Trump e intenta vender agua a otros estados, como Arizona. Concuerdo 100% con Dolores Huerta y la respaldo en su oposición a este proyecto extractivista; espero que ustedes hagan lo mismo. No podemos permitir que Cadiz convierta el desierto de Mojave y a nuestras comunidades en una zona de sacrificio. Luchemos juntos!

Si desean tomar acción pueden firmar la petición del Pueblo Indígena Chemehuevi en oposición al proyecto extractivo de Cadiz

Fernando Márquez Duarte, PhD, es cofundador y co-director del Comité de Justicia Ambiental de la Frontera.